Una pareja muy cachonda terminó follando en la cocina cuando el calor entre ellos se volvió insoportable. Los fogones de la estufa nada tenían que hacer contra el fuego que ellos dos desataron. Entre mesadas y utensilios de cocina, comenzó un juego de miradas, luego manos inquietas, y al final, ropa volando por los aires. Ella se subió al mostrador sin pensarlo dos veces, abriendo las piernas para recibir cada embestida mientras los gemidos rebotaban contra los azulejos. Para cuando terminaron, quedó claro que esa cocina jamás volvería a ser la misma. Sexo espontáneo y candente en su máxima expresión.