Profesor ayudando a estudiante con el examen, al final hubo anal y no precisamente de matemáticas. Lo que empezó como una clase particular terminó con esa alumna obediente aprendiendo lecciones mucho más intensas. Cada movimiento lento al principio, luego más profundo, mientras los susurros de "sí, así" se mezclaban con papeles cayendo del escritorio. Para los que disfrutan del juego de poder y la entrega total, esta escena demuestra que cuando la química explota, hasta el aula puede volverse el mejor escenario. Ninguno de los dos se arrepintió de repasar... esa materia.