En medio de la lluvia, esta pareja muy cachonda no pudo aguantar las ganas y se liaron ahí mismo en la calle. La tía, empapada y más caliente que un horno, se subió a la polla de su novio como si no hubiera un mañana. Los vecinos podían estar mirando, pero a ellos les importaba una mierda, solo querían follar como animales bajo el agua que caía a cántaros.