
El uber comiéndose a la mujer del cornudo mientras el marido grababa sin que ella lo supiera. Los asientos traseros del auto temblaban con cada movimiento, mientras ella gemía en el regazo del conductor. No imaginaba que su infidelidad quedaría registrada para siempre.
El cornudo disfrutaba en silencio, escondido en el asiento delantero, mientras su esposa se entregaba al desconocido. Al terminar, ninguno de los dos sospechó que habían sido parte del juego perverso del marido. Una venganza tan dulce como excitante.