Un joven talentoso se aprovecha de su joven delgada con la excusa perfecta de "ensayar juntos". Este cabrón no perdió el tiempo - entre acordes y melodías, tenía a la chavala debajo de él antes de que pudiera decir "no". Se nota que llevaba tiempo mirándole esas piernas, porque cuando se lió fue con esa mezcla de hambre y morbo que quita el hipo. No fue seducción, fue pura cacería musical donde el único instrumento que sonaba era su cama.