4 en el baño donde el vapor y los cuerpos húmedos crean una escena prohibida. Las manos no se quedan quietas, explorando cada centímetro disponible entre risas picaras y miradas cómplices. La diana de azulejos refleja el juego de cuatro que va subiendo de temperatura junto al agua caliente. No hay prisa, pero tampoco límites, mientras los gemidos se mezclan con el sonido del chorro golpeando la piel. Una mezcla de adrenalina y placer donde cada participante sabe exactamente cuándo pasar al siguiente nivel de intimidad.