
Chica rizada empezó a chupar y terminó en anal sin saber cómo había llegado tan lejos. Sus labios expertos no dejaban ni un centímetro de esa polla sin atención, hasta que terminó volteada y empujada contra la pared. Lo que comenzó como un juego inocente se convirtió en una sesión de sexo salvaje que dejó su culo rojo y sus gemidos resonando en toda la habitación.
Nadie esperaba que esa boquita tierna escondiera tanta lujuria. Para cuando terminaron, sus rizos estaban despeinados y su respiración entrecortada - señales claras de que había dado todo lo que tenía. Una transformación de inocente a fogosa en cuestión de minutos.