Agarró la polla de su amigo y terminó chupándosela sin pudor, convirtiendo una broma entre compas en algo mucho más caliente. Al principio fue solo un juego, pero cuando sintió lo duro que estaba, no pudo resistir la tentación de probarlo. Los gruñidos de aprobación del amigo confirmaron que hizo lo correcto, y esa primera chupada fue solo el comienzo. La complicidad entre ellos se volvió electricidad pura, y ahora todos saben qué pasa cuando se quedan a solas. Alguien tenía que dar el primer paso.