Dos amigas lesbianas muy traviesas se ayudan mutuamente a ponerse cachondas, y la cosa acaba como el rosario de la aurora. Las muy zorras no pueden mantener las manos quietas, tocándose con una naturalidad que da vergüenza ajena. Entre gemidos sofocados y miradas de complicidad, estas perritas demuestran que cuando dos tías se juntan con ganas, el resultado es más caliente que un verano en Sevilla.