Bombón en la posición de cuatro recibiendo varias bofetadas y una polla como si fuera su última cena. La zorra gemía cada vez que le estampaban la mano en esas nalgas, casi tan rojas como el pintalabios que manchaba la sábanas. Entre empujones brutales y esa verga clavándosela hasta el fondo, solo había gritos y una puta pidiendo "¡más duro, cabrón!". Cuando acabaron, ese culo quedó marcado y el tipo aún con ganas de seguir. Vaya perra.